La Pediatría, como disciplina que estudia al
niño en su totalidad, condiciona la diferencia
fundamental con el resto de las especialidades
médicas dedicadas a la atención
del adulto. No se trata por tanto de una
disciplina dirigida al estudio de las enfermedades
de un determinado órgano o
aparato, sino que es la medicina de un ser
cuyas características físicas, psíquicas y sociales
son muy distintas a las del sujeto
adulto. Al tratarse de una especialidad vertical,
la Pediatría aborda de una forma total
y completa la atención del niño y el adolescente
en el contexto del medio donde se
desarrolla (familiar, escolar y social). Este
hecho implica, por tanto, asumir significativas
peculiaridades biológicas, médicas y
sociales que distinguen la Pediatría de las
especialidades médicas “transversales” y
que hace obligada una formación diferenciada
y específica.

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